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La Ocioteca: ¿Has dicho terminar guiones de cine que has empezado?. I.S.: Sí, sí... No, a mí el cine me apasiona de toda la vida y participar en un proyecto cinematográfico es algo que me encantaría. Y tengo muchos guiones, igual que tengo muchas cosas escritas. La Ocioteca: Dicen que todo español tiene su guión por termina. I.S.: Aparte de eso, de que todos tenemos nuestro guión por terminar, es algo que a mí siempre me ha gustado, el cine. Las referencias cinematográficas en mi música están muy presentes. He participado en algunos proyectos y la verdad es que me ha encantado y me encantaría volver a participar, aunque sólo sea como juego, un poco como divertimento también. Y como reto, ¿no?, porque escribir un guión igual que escribir una novela requiere una disciplina que uno no siempre es capaz de tener en la vida, sobre todo con esto de la música, pero sí me gustaría enfrentarme a ello. La Ocioteca: Hace un año te entrevistamos por primera vez... ¿Cómo ves la España de hace un año con la que hay ahora?. I.S.: Bueno, por desgracia no la veo tan cambiada, en el sentido en que es un sentido crucial en muchos aspectos, en España. En cierto modo yo creo que eso tiene cierto paralelismo con lo que ocurre en América, donde la gente ha depositado muchas ilusiones y ahora los gobernantes tienen la responsabilidad de dar respuesta a toda esa gente que esperaba un cambio. Hombre yo cre que un cambio hay. Aliviado, he que reconocer que estoy. Se respira mejor, sobre todo con Aznar, efectivamente, fuera del gobierno. A pesar de la crispación que ellos alimentan. Sobre todo desde el rencor y desde el mal perder que define a la derecha en general. O sea que sí, sí, hay otro tono, hay otro diálogo, no es la soberbia de antaño. Yo también soy un tipo muy exigente que siempre participa de esa izquierda crítica que no encuentra muchos espacios en la política parlamentaria. O sea que en ese sentido yo soy muy exigente y creo que el gobierno tiene que ser más valiente en muchos aspectos. No puede dar dos pasos para adelante y tres para atrás contínuamente desdiciéndose lo que se ha hecho. Yo exijo valentía y sobre todo que se dé respuesta a las necesidades reales de la gente, que no pasan por habitaciones de 30 metros cuadrados, ni por... Sino que pasan por otro tipo de necesidades reales. Por eso me parece un momento crucial en muchos aspectos, igual como digo en latinoamérica, lo que está ocurriendo con Lula o Tabaré Vázquez en Uruguay, o Kirshner incluso, Lagos... Con toda la gente... estos gobiernos de izquierdas que han dicho que van a ofrecer alternativas al neoliberalismo que siempre se ha impuesto en latinoamérica en general, y es el momento de que demuestren que es verdad, que es real, que esos cambios son efectivos. Que las cosas cambien para que todo siga igual es un tanto triste. Aunque no creo que sea el caso. Yo creo que las cosas han cambiado, no para que siga igual porque se respira mejor, vivimos más aliviados, a pesar de que la sombra de Aznar sea tan alargada como él. La Ocioteca: En tu último disco, Naves ardiendo más allá de Orión, hay un tema, un homenaje sincero y precioso a la gente que aquél día cogió aquél tren. Además hace poco ha salido un vídeo. ¿Cómo se te quedó el cuerpo, si lo has visto?. I.S.: He visto parte, lo que he podido digerir. Hombre, el 11-M sin duda nos afectó a todos. Fue algo terrible, sobre todo para los madrileños, también. Para todo el conjunto de la sociedad, pero también sobre todo para los madrileños. De ahí surge una canción como la de Fragilidad. Sobre todo la sensación que te produce conocer la embergadura de una tragedia que nos desbordó absolutamente a todos. Fue ejemplar que a veces, como dice la canción, esa fragilidad se torna fortaleza, sobre todo en el hecho de cómo la gente salió a la calle a solidarizarse con las víctimas... Un ejemplo claro de cómo la fragilidad se torna fortaleza es el testimonio de Pilar Manjón en la Comisión del 11-M que a mí me pareció estremecedor y ejemplar, en muchos aspectos. O sea, que es un tanto triste luego, por otro lado, comprobar que los políticos no están a la altura. Y sobre todo que los políticos y ciertos sectores de la derecha, o más bien digamos de la ultraderecha, tratan de engañarnos y utilizar esta tragedia con unos fines partidistas que dicen muy poco de ellos. El video de la FAES y los comentarios dejan evidencia, primero de que tiene muy mal perder, de que la derecha tiene un sentido del poder patrimonial, en el sentido de que es como que lo lícito es que ellos tengan el poder, y en cuanto lo pierden, aunque sea por las urnas, es porque se lo han robado. Siempre ha sido así, tradicionalmente. En el caso, por ejemplo, de latinoamérica fue un ejemplo claro. Cuando Allende gana las elecciones la derecha más reaccionaria le hace un golpe de estado, porque cree que el poder les pertence, porque cree que les han arrebatado lo que es suyo. Y en este caso igual. Se trata de desligitimar un poco la soberanía popular y sobre todo el crear una confusión basada totalmente en mentiras. Yo, pensando que muchos de ellos se dicen católicos practicantes, me gustaría indagar en la moral de esta gente que debe tener un dormir un tanto extraño. No creo que les defina la caridad cristiana. No creo que la caridad cristiana esté muy presente por ejemplo en el video de la FAES en el que se responsabiliza, se habla de la izquierda, se habla de complots, de cosas que no hacen justicia. Sobre todo lo más triste es cuando a esas tesis se les da vuelo en ciertos medios de comunicación sabiendo que es mentira. El afán por gobernar es tal, que la moral es algo secundario, no es algo prioritario, algo de lo que se puede prescindir. Y ellos prescinden muy bien, sin ningún problema. La Ocioteca: ¿Si Ismael echa un vistazo atrás?, ¿ve fugacidad?: I.S.: Sobre todo, exacto, la fugacidad de las cosas, porque que el tiempo pase... bueno, es lo suyo, es inevitable, Pero que pase tan rápido es lo jodido y sobre todo que el olvido acabe devorándolo todo. Esa es la parte más jodida del asunto, que es lo que me preocupa. Y quizá a los 30 uno hace repaso, supongo que la última vez que hablamos ya dije algo parecido, y es que los 30 supone enfrentarse a las promesas que te hiciste cuando tenías 15... o cuando tenías 18 años. Y revisar el momento en el que uno vive y tratar de constatar que uno ha sido fiel a esas promesas. Por eso es un momento de crisis en muchos aspectos, porque uno se revisa por dentro, y es una buena forma de encarar el futuro. A mí lo que me preocupa del paso del tiempo es eso. Que vivimos en tiempos en lo que todo es muy precario, todo es muy frágil, desde la vida de los seres humanos, como constató el 11 de marzo, el equilibrio en el planeta, las relaciones entre unos y otros, los contratos laborales, cada vez son también más precarios. Vivimos en una precariedad que además nos hace vivir con miedo. Un miedo que se instrumentaliza, un miedo que a veces nos sume en la apatía. Eso es lo que realmente me preocupa del paso del tiempo. El tiempo impone un ritmo frenético que te desincroniza de todo. Te desincroniza del mundo y sobre todo de tus amigos, de tu entorno y te aisla, te acaba aislando, ¿no?. Y para mí esa es la parte más jodida, porque que el tiempo pase, crecer... pues eso, es lo suyo, como dices tú, y es hasta saludable también, ¿no?. Porque la vida supone eso, un aprendizaje, ir evolucionando, ir aprendiendo cosas. Lo jodido es cuando uno se olvida, cuando no da tiempo a nada, cuando no tenemos espacios de calma para reparar las cosas que uno considera indispensables. |
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